Nuestra historia
Cómo nació Axel — de una intuición de 2019 sobre la IA y el derecho, al equipo que hoy la está construyendo.
Toda empresa empieza con alguien viendo algo antes que el resto. La de Axel empezó así.
La intuición
Mucho antes de que “IA” estuviera en boca de todos, Piero Rusconi —hoy CEO de Axel, y socio en el bufete Central Law— se hizo una pregunta incómoda desde adentro de la profesión: si la inteligencia artificial avanza como parece, ¿qué va a pasar con todo lo que hoy hacen las firmas de abogados a mano?
No lo veía como una amenaza, sino como una oportunidad que casi nadie estaba mirando: la IA no venía solo a acelerar el trabajo legal, venía a poder rehacer cómo se hace. Piero empezó a darle vueltas a la idea, y al nombre.
Un dato del nombre. Axel lleva dentro Lex, “ley” en latín, la raíz de legal, legislación, legítimo. El nombre lleva el derecho en su propio ADN.
El momento se alinea
Durante años la idea fue eso: una idea con potencial, esperando que la tecnología la alcanzara. En 2025 lo hizo. La IA dio un salto que volvió realista lo que en 2019 era apenas una intuición: automatizar lo legal con precisión, no con humo.
Ese año empezó a tomar forma de proyecto. Nicolle se sumó a acompañar la etapa inicial, dándole seguimiento a las primeras exploraciones. Hubo un primer intento: se probaron ideas, se armaron pruebas de concepto, se descartaron caminos. Nada de eso se perdió: fue lo que dejó claro qué valía la pena construir en serio.
El golpe sobre la mesa
Con la idea probada y el momento a favor, en 2026 Axel dejó de ser un proyecto en paralelo para volverse una apuesta con equipo dedicado. Se armó el núcleo que hoy la construye:
- Piero — CEO, y el origen de todo esto.
- Nicolle — de acompañar la etapa inicial a liderar de lleno la marca.
- César — el frente técnico, de producto a operación.
- Carlos — el frente legal, que ancla el producto en el derecho real.
- Dimas — CFO, que cuida que las cuentas cierren mientras el producto crece.
Un equipo chico y enfocado, construyendo la solución que el país —y la región— necesita, y que hasta ahora nadie había hecho en serio.
Y desde aquí
Esta es la parte de la historia que todavía se está escribiendo, y es la tuya. Si estás leyendo esto, entraste temprano: lo que construyas ahora es el capítulo que el próximo va a leer en esta misma página.