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Handbook / Cómo trabajamos

Cómo trabajamos

Los principios que definen cómo trabaja el equipo de Axel. Async-first, autonomía real, balance, e híbrido con intención en esta etapa.

Trabajamos distinto a propósito. Elegimos unos pocos principios y los defendemos. Esta página es esa lista corta. Si algo de lo que hacemos día a día contradice lo que dice aquí, lo que está mal es la práctica, no el principio. Dilo.

Esta página es el porqué cultural. La mecánica concreta del trabajo con producto, como el tracking, los ciclos y el flujo AI-native, vive en Engineering. Aquí va la actitud; ahí va la operativa.

Con autonomía real

Confiamos en que cada persona se maneje sola. Cuando no hay una dirección dada, la fijas tú. Ves qué hace falta, lo haces, y avisas. Siempre hay más para mejorar, más para arrancar, más para dejar mejor que como lo encontraste.

La otra cara: la autonomía viene con la responsabilidad de comunicar qué estás haciendo y por qué, para que el resto pueda confiar sin tener que preguntar. Autonomía es no necesitar permiso, pero sí dejar rastro.

¿Cuándo decides solo y cuándo consultas? Una regla simple para no quedarte paralizado ni pasarte de la raya:

  • Si afecta solo tu trabajo → decides. No pidas permiso; hazlo y déjalo por escrito.
  • Si afecta a alguien más del equipo → avisa antes. No pides autorización, pero le das la chance de opinar a quien va a convivir con la decisión.
  • Si afecta al producto o a un cliente → consulta. Aquí el costo de equivocarse sale de tu escritorio, así que se decide en conjunto.

La duda misma es una señal: si no sabes en qué caso cae, trátalo como el siguiente hacia arriba y pregunta.

Async-first

La mayor parte del trabajo no requiere que estés en conversación constante con alguien todo el día. El default es asíncrono. Escribe lo que necesitas explicar o preguntar (un mensaje, una tarea, un documento) y deja que el resto lo lea cuando su día se lo permita, en vez de interrumpir a alguien en pleno foco.

Colabora asumiendo que casi todo tendrá respuesta eventualmente, no en este segundo. Habrá momentos donde sí hace falta sincronizarse en tiempo real, con una llamada, compartiendo pantalla o sentándose juntos, pero deberían ser la excepción, no el ritmo base.

Híbridos, con intención

No somos una empresa remota, y no fingimos serlo. Somos híbridos. En esta etapa, arrancando y construyendo las bases, el tiempo cara a cara ayuda: acelera las decisiones, alinea rápido y construye la confianza que después sostiene el trabajo asíncrono.

Esto convive con el async-first. El default sigue siendo escribir y no interrumpir. Pero cuando estar en el mismo lugar destraba algo que por chat tardaría una semana, nos juntamos.

Con balance

Un buen trabajo no sale del agotamiento. Limitar las horas nos obliga a priorizar lo que importa. Dormir bien y tener vida fuera del trabajo es lo que sostiene que trabajes bien, y por eso lo cuidamos antes que un par de horas más.

Va a haber picos: un lanzamiento, un imprevisto, una urgencia. Cuando pongas horas de más, tómate el tiempo de vuelta después.

Con respeto, desde la confianza

Trabajamos juntos desde un piso de confianza, buena fe y cooperación. Se asume lo mejor del otro antes que lo peor. Si te cruzas con algo que no encaja con eso, dilo.

Decirlo cuesta, así que vale la pena bajar el cómo. Cuando algo te incomoda, no te lo guardes hasta que reviente ni lo sueltes en caliente: nómbralo pronto, directo a la persona, y describiendo lo concreto que viste (“en el PR de ayer pasó X”), no una etiqueta sobre quién es (“sos desordenado”). Habla desde tu lado —“a mí esto me trabó”— antes que desde la acusación. La meta no es tener razón, es que el equipo quede mejor después de la conversación. Y si lo que recibes es el feedback, agradécelo aunque incomode: cuesta más darlo que recibirlo.

El detalle de este piso, y qué hacer cuando se rompe, vive en el Código de conducta.